Si ya notaste que la base de tu notebook se levantó o el touchpad quedó desalineado, esta es la guía de acción concreta —qué hacer, en qué orden, desde el momento en que lo detectás hasta tener el reemplazo instalado.
Paso 1: dejá de usar el equipo con esa batería puesta, ya
No "un rato más para terminar lo que estabas haciendo" —apagá el equipo apenas confirmes la hinchazón. Como vimos en otra nota, el proceso de hinchazón tiende a empeorar cuanto más se sigue cargando y usando.
Paso 2: si es removible, retirala con cuidado
- Hacelo sobre una superficie no inflamable (nunca sobre tela, alfombra, o cerca de papeles).
- Usá guantes si es posible —no es estrictamente necesario, pero es una precaución razonable.
- No la aprietes, dobles, ni intentes "aplastarla" para que vuelva a su forma original —eso es exactamente lo que no hay que hacer.
Paso 3: si es interna, no intentes sacarla vos mismo en este caso específico
A diferencia de un cambio de batería normal, si la hinchazón ya deformó la carcasa interna, manipular el equipo podría generar más presión sobre una celda ya comprometida. Para baterías internas hinchadas, es más prudente que lo maneje alguien con experiencia técnica.
Paso 4: guardala en un lugar seguro hasta poder descartarla
Lejos de fuentes de calor, materiales inflamables, y fuera del alcance de niños o mascotas. No la dejes "por ahí" en un cajón cualquiera de forma indefinida.
Paso 5: descartala en un punto de reciclaje de baterías de litio
Nunca la tires a la basura común —es residuo peligroso. Muchas ciudades tienen puntos específicos de recolección para baterías de litio (a veces en locales de electrónica, municipios, o puntos verdes).
Paso 6: conseguí el reemplazo con el modelo correcto
Mientras tanto, podés usar la notebook conectada directamente al cargador, sin batería instalada, en la mayoría de los modelos —así no te quedás sin equipo mientras esperás el repuesto.
Lo más importante de todo este proceso
Actuar rápido apenas notás la hinchazón, sin intentar "arreglarla" ni seguir postergando, es lo que evita que un problema manejable se convierta en un riesgo real.
