Comprar una notebook usada puede ser el mejor negocio del año o un dolor de cabeza que te sale más caro que comprar nueva —la diferencia entre uno y otro está casi siempre en qué tan bien revisás el equipo antes de pagar, no en la suerte.
1. El chequeo que casi nadie hace: el estado real de la batería
Este es, con diferencia, el punto que más se pasa por alto y el que más termina costando después. Pedile al vendedor (o hacelo vos mismo si podés ver el equipo en persona) que genere el reporte de batería de Windows: se abre una consola de comandos y se escribe powercfg /batteryreport, lo que genera un archivo HTML con datos concretos.
Ahí vas a ver dos números clave: "Full Charge Capacity" (cuánta carga realmente retiene hoy) versus "Design Capacity" (cuánta retenía cuando era nueva). Si la diferencia es grande, la batería está degradada —no es un problema grave (se reemplaza fácil y a bajo costo), pero es un dato que tenés que usar para negociar el precio o al menos saber que vas a necesitar ese gasto extra pronto.
2. Revisá la pantalla con una imagen de fondo completo
Abrí una imagen blanca a pantalla completa y mirá de cerca buscando píxeles muertos (puntos que no cambian de color) o manchas de retroiluminación desareja. Repetí lo mismo con una imagen negra completa para detectar puntos de luz que no deberían estar.
3. Probá cada tecla y el touchpad
Hay herramientas online gratuitas tipo "keyboard tester" que muestran en pantalla qué tecla se está presionando en tiempo real —te permite confirmar que las 80 y pico teclas responden sin tener que adivinar.
4. Dejala prender un rato bajo carga
Encendé el equipo y dejalo correr algo exigente (un video en alta resolución, por ejemplo) durante 10-15 minutos. Si el ventilador suena excesivamente fuerte o la base se calienta mucho más de lo esperable, puede indicar acumulación de polvo interno o pasta térmica degradada —no es grave, pero es una reparación adicional a considerar.
5. Confirmá garantía y número de serie
Si el equipo todavía está en garantía de fábrica, verificá si es transferible a un nuevo dueño (depende de la marca y el país de compra original). Y anotá el número de serie antes de pagar: te sirve después para buscar repuestos exactos si los necesitás.
Si algo de esto falla, no es necesariamente motivo para no comprar
Una batería degradada o un SSD para reemplazar son gastos chicos comparados con el precio de una notebook nueva —simplemente sumalos a tu cálculo antes de cerrar el trato, no después.
